La exposición al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel en los niños.
Pero, ¿cómo debemos protegerlos? Lo recomendable es siempre usar una fotoprotección de mínimo factor 30 y evitar exponer a los niños menores de 6 meses, ya que además a esta edad no se recomienda el uso de fotoprotectores.
Y en los mayores de 6 meses, ¿qué opciones tenemos?
– Filtros físicos: son aquellos que actúan reflejando la luz solar, como si fuera una pantalla que la “rebota”. Su ventaja es que no son absorbidos por la piel, por ello están recomendados en >6 meses y hasta los 3 años, así como en personas con piel sensible y tendencia a la dermatitis. Suelen contener sustancias como el dióxido de titanio y el óxido de zinc. Ejemplos: Avene 50+ crema, Isdin Mineral 50+ o Protextrem SUN BABY.
– Filtros químicos (orgánicos): funcionan absorbiendo la radiación ultravioleta, convirtiéndola en calor y en inocua para la piel. La principal desventaja es que dado que se absorben a través de la piel, pueden producir dermatitis y ciertas alergias, por ello no están recomendados en los menores de 2 años. Son los más extendidos en el mercado.
– Sin embargo, ¿cual otorga la mejor protección? Pues sin duda en los mayores de 2-3 años la mejor opción son los fotoprotectores mixtos, que combinan el efecto físico y químico.

Importante:
Aplicarlo 30 minutos antes de la exposición solar y posteriormente continuar aplicándolo cada 1,5-2 horas (sobre todo si están en el agua).
Al llegar a casa después del baño, no debemos olvidarnos de aplicar crema hidratante en todo el cuerpo.