El consejo general es comer una dieta rica, equilibrada y coloreada con especial énfasis en frutas y verduras, con el fin de aumentar la ingesta de antioxidantes y los nutrientes asociados, y así aumentar nuestras defensas.    

En relación con la alimentación y suplementación con Vitamina D, tenemos que mantener unos niveles adecuados de vitamina D es importante para la salud en general, ya que esta vitamina participa en diversas funciones como son: la salud ósea, cardiovascular, función cognitiva, estado de ánimo, sensibilidad a insulina, función inmunitaria e incluso riesgo de algunos cánceres.

Al respecto de la suplementación en aquellos en los que no es posible, la Sociedad Internacional de Inmunonutrición ha emitido un comunicado en el que informa que si bien es cierto que la mayor fuente de vitamina D de nuestro cuerpo proviene de la que se sintetiza en la piel a partir de la radiación del sol, esta no es la única vía. Las recomendaciones varían según las necesidades de cada persona y la edad, en los mayores de 1 año son de 600 UI de Vitamina D.

La duda que muchos padres se plantean hoy en día es ¿Cómo hago para que le dé el sol si no puedo salir? La dosis de radiación UV efectiva para producir 1000 UI de VD, que garantiza los niveles suficientes de esta vitamina en sangre, se consigue con exposición al sol 10-15 minutos en un 25% de la superficie corporal (manos, brazos y cara) en las horas centrales del día, de 10 a 15 horas. 

Otra forma por la que podemos obtener vitamina D es mediante una alimentación adecuada que incluya aquellos alimentos ricos en vitamina D, entre los que están:

Pescados azules en general (recuerden que, según la edad del niño, no se recomiendan los pescados azules de gran tamaño).

Caballa del atlántico (360 UI por cada 100 g)

Anchoas en aceite (472 UI por cada 100 g)

Conservas de atún, sardinas, salmón, caballa en aceite (224-332 UI por cada 100 g)

Huevo (70 UI por cada 100 g)

Queso manchego seco (80 UI por cada 100 g)

Champiñones si se han cultivado bajo luz UV o con exposición solar. (400 UI por cada 100 g)

Alimentos fortificados como lácteos, también son fuente de esta vitamina. 

Cereales y zumos fortificados, pero recuerda que no es recomendable basar tu alimentación en estos productos.

Recuerden que todo medicamento puede tener efectos secundarios y la vitamina D no deja de ser un medicamento cuando se usa para suplementar las necesidades diarias. El uso de suplementos de vitamina D, puede provocar hipercalcemia, hipercalciuria, nefrocalcinosis e insuficiencia renal, cuando se administran por encima de las dosis recomendadas y se alcanzan niveles de vitamina D considerados como tóxicos.

Alimentos

La Vitamina C o ácido ascórbico es un nutriente esencial para mantener un buen estado de salud y circulatorio, evitando hemorragias y deterioro de los vasos sanguíneos. Esta vitamina ayuda en la formación de colágeno, mejora la absorción del hierro que contienen los alimentos de origen vegetal, refuerza nuestros mecanismos de defensa contra algunas enfermedades y tiene efectos antioxidantes.      

Las necesidades diarias de vitamina C varían entre 45-90 mg al día, pero estas necesidades se pueden ver aumentadas en personas con patologías crónicas o fumadores activos y pasivos. 

Las fuentes de Vitamina C en nuestra alimentación son múltiples encontrándose fundamentalmente en la naranja, el limón, el kiwi y el maracuyá. Legumbres como la coliflor y la espinaca también son ricas en vitamina C. Otros alimentos que contienen vitamina C aunque en menor cuantía son el repollo, la acelga, frambuesa, durazno, melón, pepino, papaya, membrillo, papa, uva, cereza, rábano y tomate. 

En cuanto a la población más vulnerable con mayor riesgo (los mayores) el consejo es incrementar la ingesta de ciertos micronutrientes a través de suplementos, en particular, zinc (30 mg – 220 mg/día), vitamina E (134 mg – 800 mg/día), vitamina C (200 mg – 2 g/día).

Por último, mencionaremos que en algunos casos es recomendable el uso de suplementación, pero esto se debe consultar con un profesional sanitario. Hasta la fecha no se ha demostrado que sea necesario suplementar con vitamina D a los niños debido al confinamiento al que estarán expuestos estos, ya que sus necesidades se pueden suplir con alimentación.  Y la suplementación con vitamina C no ha demostrado que prevenga la infección por Coronavirus ni por otros virus.